Economía Digital y Fiscalidad

Recientemente ha resurgido el debate en torno a las consecuencias de la economía digital en la fiscalidad o, tal vez mejor, en cuanto a la forma de adaptar la fiscalidad internacional a la digitalización de la economía. De esta manera, el Comisario Moscovici ha declarado que la Comisión europea presentará en marzo sus nuevas propuestas al respecto, en línea con declaraciones similares realizadas desde la Administración francesa.

Esta preocupación por las consecuencias de la digitalización de la economía no es nueva. Prescindiendo de precedentes anteriores, como los trabajos de la OCDE sobre el establecimiento permanente digital y, luego, el informe francés Collin/Colin de 2013, los hitos más relevantes en este debate serían los siguientes:

  1. En primer lugar, el proyecto BEPS de la OCDE dedica la acción 1 a estos retos de la economía digital. El informe final de octubre de 2015 no fue especialmente preciso a la hora de ofrecer soluciones, pero introdujo ya el marco del debate en la medida en que asumió esta necesidad de responder a las consecuencias de la digitalización bien en el terreno de la noción de establecimiento permanente, aceptando la idea de “significant economic presence” o bien mediante la creación de figuras tributarias novedosas, en forma de nuevos supuestos de “withholding tax” o de impuestos sobre determinadas operaciones para compensar la menor tributación de las compañías especialmente volcadas hacia la economía digital.

En 2017, la OCDE la lanzado una nueva fase de esta reflexión a partir del documento publicado el 22 de septiembre que debe dar lugar a un informe especifico próximamente.

  1. La Comisión Europea, por su parte, publicó el 21 de septiembre de 2017 su Comunicación sobre un sistema tributario justo y eficaz en la Unión Europea para el Mercado Único Digital.

Esta Comunicación guarda relación con el paquete IVA lanzado en 2017 que ha incluido el anuncio en diciembre de 2017 de un nuevo sistema en IVA para las ventas transfronterizas on line.

  1. Finalmente, distintos países de la Unión Europea han aprobado medidas o publicado documentos relevantes. Así, la reforma de la legislación italiana, con efectos 1 de enero de 2018, ha significado la ampliación de la noción de establecimiento permanente, con el fin de que alcance presencias económicas sin respaldo físico, y el gravamen de ciertos servicios prestados digitalmente. Por último, el Tesoro del Reino Unido publicó en noviembre de 2017 un detallado “position paper” que reviste un especial interés.

Ahora bien, ¿qué significa a grandes rasgos este movimiento hacia una adaptación de la fiscalidad a la economía digital? Si atendemos a las razones de la Comisión Europea, las reglas actuales no responden a la realidad económica presente y dan lugar a que ciertas grandes compañías tecnológicas no paguen los impuestos que debieran. En consecuencia, la fiscalidad internacional debe permitir gravar la renta allí donde se genera. Esta perspectiva ha permitido centrar el debate en la fiscalidad directa, aunque siempre se ha pensado que el tratamiento de la económica digital exige una visión global que tenga en cuenta tanto los impuestos directos sobre la renta de las compañías como los indirectos y, en particular, el IVA sobre el consumo de bienes o servicios digitales o prestados digitalmente. Por otra parte, aquel enfoque ha ocultado la mayor complejidad que encierra el problema.

Cuando la Comisión Europea acepta en su citada Comunicación que la digitalización afecta a todas las empresas, pero en diversos grados, admite que en realidad sus propuestas se dirigirán a ciertos modelos empresariales en particular que la propia Comunicación enumera: básicamente plataformas de intermediación en ventas minoristas, medios sociales, servicios digitales audiovisuales y la llamada economía colaborativa. Ante estos sectores, se pretende alterar las reglas que determinan la potestad tributaria de cada Estado introduciendo la noción de presencia comercial significativa, aun sin presencia física, y sobre todo las reglas para calcular la tributación que corresponde a cada Estado. Más allá de aprovechar la ocasión para ofrecer la Base Imponible Consolidada Común como solución global, la Comisión acepta las dificultades de la tarea, los inconvenientes de las soluciones unilaterales y la conveniencia de ofrecer soluciones alternativas a la ampliación de la noción de establecimiento permanente, soluciones tales como un impuesto compensatorio sobre ingresos insuficientemente gravados, una retención sobre los ingresos de ciertas transacciones o un impuesto específico.

Ciertamente, como reconoce el documento o “position paper” del Gobierno británico, el debate actual cuestiona en realidad la validez de las reglas establecidas hace un siglo, pero lo hace sólo en cierta medida o en la medida en la que tales reglas producen ahora efectos rechazados por injustos para ciertos países. Frente a lo que se dice a veces no se trata de que las compañías tributen donde venden, pues ahora, como entonces, la mayoría de los Estados sostiene que una compañía debe tributar donde diseña, produce y comercializa sus productos con independencia de donde se hallen sus clientes o consumidores. Lo que sucede es que este principio, que sigue estando en el núcleo del consenso, se ve injusto o inadecuado cuando se trata de la fiscalidad de ciertas actividades basadas, y aquí las posiciones varían según cada país,  en el aprovechamiento de datos de sus usuarios, en servicios de publicidad digital dirigidos a esos usuarios desde otra jurisdicción o en ciertas plataformas digitales de intermediación. Y, además, las cuestiones anteriores han de verse a la luz de aquellos otros problemas derivados de la aplicación de los viejos principios sobre precios de transferencia, cuando se trata de determinar qué parte de la renta corresponde a ciertos intangibles, sobre todo cuando estos se hallan en jurisdicciones de baja tributación.

En suma, la dificultad estriba ahora en cómo justificar esta diferenciación de la fiscalidad de ciertas actividades y cómo hacerlo al gusto de las distintas posiciones de los Estados afectados.

Encuentro Empresarial

El Encuentro Empresarial del Centro de Estudios Garrigues cumple su décimo aniversario como foro que acerca el talento al mercado laboral.

Durante los días 20, 21 y 22 de febrero de 2018, se celebrará este evento con el fin de promover el contacto directo de los alumnos con despachos, consultoras y empresas de reconocido prestigio a nivel nacional e internacional, e intercambiar información sobre sus expectativas laborales a corto y medio plazo.

Descubrir de primera mano el talento

Este año, el Centro de Estudios Garrigues contará con la participación de los siguientes despachos y empresas que han querido unirse a esta iniciativa y descubrir de primera mano el talento de nuestros jóvenes alumnos:

Despachos:

Baker & Mckenzie, Broseta, Bufete Barrilero y Asociados, Ceca Magán, DLA Piper, Ontier, Eversheds Sutherland Nicea, Garrigues, Gómez Acebo & Pombo, Hogan Lovells, Lener, Linklaters, Maio, Pérez-Llorca, Ramón y Cajal, Roca Junyent, Rousaud Costas Durán y Uría Menéndez.

Empresas y consultoras:

3 weeksconsulting, BDO, Deloitte, EY, FUE, Gestamp, Grant Thornton, Grupo PSN, Hays, KPMG, Peoplematters, Peoplexcellence, PwC y Willis Towers Watson.

Además de contar con grandes profesionales de RRHH de los mencionados despachos y empresas, también asistirán representando a estas firmas algunos antiguos alumnos, que son el exponente claro de que una beca puede convertirse en contratación de larga duración.

Un alto índice de empleo

Desde la constitución del Centro de Estudios Garrigues, “más de 6.000 profesionales de dentro y fuera de España han decidido confiarnos su formación en algún momento de su carrera profesional. Hoy podemos decir con orgullo que muchos de ellos ocupan cargos de la máxima responsabilidad en las mejores empresas e instituciones”, apunta Félix Plaza, Director del Centro de Estudios Garrigues.

La excelencia de la formación impartida en el Centro de Estudios Garrigues se pone más aún en valor si tomamos en consideración el extraordinario interés que despierta en la comunidad empresarial la contratación de los profesionales formados en nuestra institución. “En los últimos 4 años -comenta Félix Plaza- son más de 900 las empresas de distintos sectores de actividad, entre ellas las líderes en su sector, las que se han interesado en la contratación de nuestros alumnos o se han ofrecido para que nuestros alumnos puedan cursar en su seno sus prácticas formativas obligatorias. La calidad de las empresas que contratan a nuestros alumnos y de los puestos que se les ofertan, junto con el elevadísimo nivel de colocación de nuestros alumnos (del 100 por 100 en los últimos años por ejemplo en acceso a la abogacía) hacen del Centro de Estudios Garrigues una escuela de práctica jurídica empresarial de referencia”.

Planificar con éxito la jubilación en una vida de 100 años

Es una realidad que los españoles estamos cada vez más preocupados por cómo financiaremos nuestra jubilación si las pensiones se reducen. Intuimos que algo no va bien y eso nos inquieta.

Sin embargo, lo curioso es que, a pesar de estar muy preocupados por la jubilación, nos ocupamos poco de ella. Son muchas las voces que nos advierten de que tan solo 1 de cada 3 españoles ha empezado a ahorrar con este objetivo y que, además, son muy pocos los que consideran que están ahorrando lo suficiente.

Es lógico que nos pase. Cuando pensamos en ahorrar, previamente, tenemos que tomar una decisión: ¿me lo gasto hoy o lo guardo para mañana? Aunque nuestra primera intención es ahorrar, en la mayoría de los casos, acabamos pensando que mañana será un buen día para empezar y así sucesivamente. Esto nos ocurre porque estamos mal equipados para resistirnos a las tentaciones. Tenemos estructuras cerebrales de millones de años preparadas para responder a la llamada del placer. Para pensar en el corto plazo en primera persona y ver el futuro en tercera persona.

Otro de los obstáculos al que nos enfrentamos es que no podemos aprender a jubilarnos con éxito de nuestra propia experiencia porque solo nos jubilamos una vez. Tampoco de lo que nos han enseñado nuestros padres, y que tan presente tenemos a través de nuestras creencias y valores, porque ellos han vivido una realidad muy diferente a la que viviremos nosotros.

Las recetas de éxito de nuestros padres en nuestro proyecto económico

La generación anterior se ha jubilado a los 65 años y está disfrutando de un largo retiro sin tener, necesariamente, que haberlo planificado. Esto ha sido así porque han accedido a un sistema de pensiones muy generoso que les da en forma de pensión el doble de lo que han cotizado y, también, porque siendo conservadores con sus inversiones han tenido rentabilidades anuales medias del 8%, lo que ha significado multiplicar por 5 veces su ahorro en 20 años.

Nuestro proyecto personal y económico para la jubilación será muy diferente al de nuestros padres y no debe ser improvisado, fundamentalmente, por 3 motivos: necesitaremos más dinero, dispondremos de menos recursos y tendremos que asumir más riesgo con nuestras inversiones.

  1. Necesitaremos más dinero

Hay 3 motivos por los que necesitaremos más dinero:

  • Viviremos más años

En los últimos 100 años, la esperanza de vida en España se ha duplicado. Ha pasado de 40 a 83 años y, según los expertos, cada día que pasa se incrementa en 5 horas.

Piense que lo razonable será que viva más años que sus padres y abuelos y que, para los menores de 50 años, vivir hasta los 100 años no será ciencia ficción.

Además, si es mujer, considere que por razones biológicas podría vivir 5 años más que los hombres, de media.

  • A los 65 años tendremos más salud

Según los expertos, dos tercios de nuestra calidad de vida en la etapa tardía depende de que tengamos hábitos saludables. Además, tener un propósito de vida más allá de los 65 años nos ayudará a encontrar motivos para cuidarnos y a establecer mejor nuestras prioridades.

Hoy está demostrado que cuantos más años se cumplen mayor es la probabilidad de tener buena salud hasta edades avanzadas. Por ello, si alguien piensa que no merece la pena vivir más años porque los viviría con mala salud, se equivoca.

  • Viviendo el doble de años seguimos manteniendo la edad de jubilación en los 65 años

La edad de jubilación a los 65 años se estableció en 1919 con la regulación del primer sistema público de pensiones español. Se estableció esta fecha cuando solo el 25% de las personas llegaban a esta edad, y, además, los que tenían la suerte de llegar, con frecuencia, tenían problemas de salud y tan solo vivían 8 años de media. Hoy llegan a los 65 años el 90% de los españoles, con mucha mejor salud y de media viven tres veces más (23 años). Además, los expertos apuntan que el 50% de los niños que nazca hoy en occidente vivirán más de 100 años.

Lo curioso es que, viviendo el doble de años, seguimos manteniendo la edad de jubilación en los 65 años y cuando le preguntamos a nuestros hijos a que edad se quieren jubilar, siguen pensando en los 65 años o incluso antes.

Necesitamos desvincular la jubilación de la edad y vincularla a nuestro estado de salud. Para nuestros padres eran los 65 años; en una vida de 100 años, para nosotros que viviremos 20 años más, deberían ser los 80 años.

  1. Dispondremos de menos recursos

Las dos últimas reformas de la Seguridad Social van a disminuir en poder adquisitivo el importe de las pensiones entre un 30% y un 50% por la aplicación del factor de revalorización y el de equidad intergeneracional, lo cual se antoja necesario si queremos mantener la edad de jubilación inamovible. Además, las empresas tampoco nos están ayudando mucho. Tan solo el 0,4% de las mismas tiene un plan de pensiones para sus empleados.

Lo que nos dejen de aportar el Estado y/o las empresas, lo tendremos que ahorrar nosotros.

  1. Tenemos que asumir riesgo

Ser conservadores con la inversión hoy nos daría rentabilidades similares al 2%, lo que significaría que necesitaríamos 80 años para multiplicar el capital por 5 veces, cuando hace unas décadas solo eran necesarios 20 años.

El mayor riesgo que asumimos no es tener fluctuaciones en las inversiones en el periodo anterior a la jubilación, sino darnos cuenta a los 80 años de que no nos queda patrimonio por haber tomado una decisión de inversión conservadora y que si se hubiese asumido algo más de riesgo se habrían cubierto las necesidades hasta los 100 años.

En una vida de 100 años, jubilarse a los 65 años y ser conservadores significa que nuestro esfuerzo de ahorro debería incrementarse entre 20 y 30 veces para acceder a una jubilación similar en términos económicos a la que tuvieron las generaciones que nos preceden.

Como esto no será posible en la gran mayoría de los casos, además de ahorrar, hay otros dos caminos: (1) asumir más riesgo y profesionalizar nuestras decisiones de inversión y (2) eliminar el techo de cristal de los 65 años y retrasar la edad de jubilación los años que vivamos de más.

La solución: plantearnos futuro de una manera más creativa

El Centro de Estudios Garrigues y la recién inaugurada LaLiga Business School, colaboran con el lanzamiento del programa MBA in Sports Business & Law

La nueva escuela de negocios de LaLiga se ha presentado en la sede de LaLiga y ha contado con la intervención de José Moya, director de LaLiga Business School, Félix Plaza, director del Centro de Estudios Garrigues, Javier Ramos, Rector de la URJC, y Javier Tebas, presidente de LaLiga.

La Liga Business School abrirá sus puertas en octubre de 2018, y junto con el Centro de Estudios Garrigues avanzarán en su objetivo de formar a los futuros profesionales de la gestión deportiva, cometido en el que el Centro de Estudios Garrigues y LaLiga ya estaban colaborando desde el curso 2015-16 con el lanzamiento del Programa Executive de Gestión Deportiva SBA (Sport Business Administration).

El MBA in Sports Business & Law será impartido en inglés, y nace con un enfoque internacional y vocación de ofrecer a los alumnos una visión de profundidad con respecto a los aspectos técnicos clave de la industria deportiva.