Problemática jurídica, financiera y contable de las Initial Coin Offerings (ICOs)

El jueves 17 de mayo tuvo lugar  en el Centro de Estudios Garrigues una jornada sobre la Problemática jurídica, financiera y contable de las Initial Coin Offerings (ICOs), en la que Aurelio Gurrea y Nydia Remolina presentaron los resultados de un reciente trabajo que han elaborado y que han presentaron la semana pasada en la Universidad de Cambridge.

Los ponentes  explicaron el concepto, la importancia y los desafíos regulatorios de las Initial Coin Offerings, que en el primer trimestre de 2018 han permitido captar más de 6.000 millones de dólares en criptomonedas. Al evento asistieron diversos alumnos del Centro Garrigues, así como profesionales y expertos procedentes, entre otros, del Banco de España, la International Organization of Securities Commissions (IOSCO), la Fundación para la Innovación Financiera y la Economía Digital (FIFED), Bolsas y Mercados Españoles y Alastria.

El evento comenzó con la intervención de Nydia Remolina, que explicó en qué consisten las Initial Coin Offerings (ICOs) y su funcionamiento como medio de financiación empresarial a través de la emisión de “tokens” y la recepción de criptomonedas por parte de las empresas. Asimismo, explicó los diferentes tipos de tokens que pueden emitir las empresas, así como los riesgos y vulnerabilidades de las ICOs en materia de fraude y abuso para el blanqueo de capitales. Resaltó que varias estadísticas señalan que el riesgo de estafas y proyectos sobre-optimistas que se ofrecen al público a través de ICOs resulta superior al 80%.

Por su parte, Aurelio Gurrea expuso los 4 grandes modelos regulatorios que se están adoptando al respecto a nivel mundial y que van desde el modelo de la prohibición y la no regulación, a otros basados en controles ex ante de carácter selectivo o absoluto.

La propuesta de los autores para mitigar los desafíos regulatorios que plantea esta nueva forma de financiación empresarial parte del modelo regulatorio de Estados Unidos, Suiza y Singapur, a partir del cual proponen implementar una serie de medidas para que, sin perjudicar la innovación y el acceso a la financiación por parte de las empresas que realizan una ICO, se pueda mejorar la protección de los inversores y la estabilidad del sistema financiero, ya que entienden que el modelo de Estados Unidos, Suiza y Singapur presenta algunas debilidades que pueden ser mejoradas.

Aurelio Gurrea es el director del Summer School – Law & Business program del Centro de Estudios Garrigues, Teaching Fellow en gobierno corporativo y regulación financiera internacional en la Universidad de Harvard y Consejero académico de FIFED, así como Director ejecutivo del Instituto Iberoamericano de Derecho y Finanzas.

Nydia Remolina es  profesora de fintech y legaltech en la Summer School in Law and Business del Centro de Estudios Garrigues. Además es asesora para innovación, regulación y transformación digital en el Grupo Bancolombia, profesora de regulación financiera internacional en la Universidad Javeriana y Consejera internacional de FIFED.

Comienza en el Centro de Estudios Garrigues la I edición del curso executive “Impacto de la Revolución Digital en el Ámbito Jurídico: Blockchain e Inteligencia Artificial”

La transformación digital y la revolución tecnológica hacen que la formación continua y especializada de los abogados sea cada vez más necesaria.  Asumiendo el reto de formar a los profesionales en los asuntos más novedosos y trascendentes hemos inaugurado la I edición del curso executive Impacto de la Revolución Digital en el Ámbito Jurídico: Blockchain e Inteligencia Artificial que se desarrollará durante el mes de mayo.

A lo largo del programa destacados profesionales y expertos de primer nivel como José María Anguiano, Socio de Garrigues y director de este curso executive, o Sergio Padilla, responsable de protección de la información en Banco de España y experto en seguridad de la información, reflexionarán sobre aspectos como los nuevos esquemas de responsabilidad (civil y penal) derivados de la creciente autonomía e impredecibilidad de las máquinas y los retos que se plantean en materia jurídica como consecuencia del avance de la inteligencia artificial y su creciente impacto en la sociedad. Además, profundizarán sobre cuestiones de acuciante actualidad como, por ejemplo, el blockchain como instrumento probatorio.

Conscientes del impacto que los avances tecnológicos propios de la revolución digital tienen en los ámbitos jurídico y financiero, el Centro de Estudios Garrigues ha diseñado una serie de programas que responden a las necesidades de formación especializada de calidad en este campo que se han detectado en los últimos años. Así, durante el mes de junio se desarrollará un nuevo curso executive sobre Tecnologías Digitales, Transformación y Disrupción en el Sector Financiero: Fintech.

Los sindicatos en la encrucijada: ¿nacionales o internacionales?

Llama la atención, en la evolución sindical de los últimos años, el alejamiento progresivo de los iniciales planteamientos internacionalistas y la asunción, cada vez mayor, de puntos de vista meramente locales o nacionales. La vieja enseña del internacionalismo proletario, la aspiración a la defensa de los intereses de los trabajadores en un ámbito mundial, o cuanto menos supranacional, deja paso a políticas sindicales muy condicionadas por los intereses territoriales más inmediatos que, en muchas ocasiones, entran en colisión con los defendidos por las organizaciones sindicales implantadas en otros territorios. De las grandes manifestaciones sindicales que predicaban la lucha obrera en el marco de la solidaridad internacional, de los impulsos organizativos en el ámbito europeo y mundial, que tratan de estar presentes en los más relevantes debates globales, hemos pasado a una defensa de intereses centrada preferentemente en el territorio en que cada organización sindical opera.

¿Qué hay en el trasfondo de esta evolución? Por supuesto, desconcierto, perplejidad y falta de análisis, y comprensión, de los nuevos fenómenos económicos y sociales asociados a la globalización y a las nuevas relaciones laborales. Pero hay algo más: la evolución de las relaciones laborales, en un mundo cada vez más abierto y globalizado, ha provocado que los sindicatos sean organizaciones cada vez más nacionales, mientras que las empresas se sitúan, cada vez más, en una perspectiva supranacional. Las empresas son cada vez más internacionales, el juego de las fuerzas económicas es cada vez más global, mientras que los sindicatos tienen cada vez más dificultades para llevar adelante propuestas y planteamientos que superen las fronteras nacionales.

En la actual dinámica económica, en muchos conflictos empresariales los sindicatos tienen cada vez más difícil asumir un papel de jugador global y se ven constreñidos a limitarse a la defensa de intereses locales, que entran frecuentemente en contradicción con los de los trabajadores y las organizaciones sindicales de otros territorios. En los procesos de reestructuraciones industriales y de deslocalización de la producción, la única arma sindical de presión que podría resultar eficaz sería la de la movilización laboral que superase fronteras y constituyera un frente de presión y de negociación coordinado en el ámbito internacional. Solo la presión concertada de las distintas unidades productivas permitiría mantener una interlocución con verdadera capacidad de influencia sobre las decisiones empresariales. Pero eso tropieza con un obstáculo insalvable: los intereses de los trabajadores, y de sus sindicatos, en los distintos territorios no son en la mayor parte de los casos coincidentes. La deslocalización de la producción perjudica al territorio afectado por ella, pero beneficia a los trabajadores del país al que la producción se deslocaliza. El problema se agudiza en los supuestos de unidad de mercado, en los que ni siquiera es correcto hablar de “deslocalización” para hacer referencia al traslado de la producción a otro de los países integrados en el mercado único.

Tenemos ejemplos recientes de todo ello. Ha habido casos de cierre de unidades productivas, por parte de empresas transnacionales, con instalaciones en varios países de la Unión Europea, en los que el primer objetivo de los sindicatos ha sido obtener la solidaridad de los de esos otros países, pidiéndoles acciones de presión para conseguir un replanteamiento por parte de la empresa de sus intenciones. Y la respuesta obtenida no ha podido ser más desilusionante: el cierre de la factoría iba a suponer el aumento de la producción y la consolidación de otras fábricas, por lo que los trabajadores de estas no iban a sumarse a acciones que podían redundar en perjuicio de sus intereses.

Y esta situación se reproduce, con aristas más llamativas, en el seno de los propios grupos empresariales. Basta ver lo que sucede en el sector del automóvil, en el que el anuncio por parte de una firma de la fabricación de un nuevo modelo o del lanzamiento de una nueva producción genera una auténtica carrera competitiva entre las fábricas de los distintos países para conseguir hacerse con el encargo. Lógicamente, en esa carrera influyen, y mucho, las condiciones laborales ofrecidas por los sindicatos para asegurarse la producción y, en muchas ocasiones, la propia supervivencia de la planta. En esas condiciones, es ilusorio plantear posicionamientos sindicales comunes y cada sindicato se ve compelido a la estricta defensa de los intereses de sus respectivos trabajadores, en claro contraste con los de los trabajadores de otros territorios. El sindicato se ve así forzado a “pensar” en términos nacionales o regionales mientras que la empresa plantea y desarrolla sus estrategias a un nivel global. A eso es a lo que me refiero cuando digo que los sindicatos son cada vez más nacionales y que las empresas son cada vez más internacionales o transnacionales. Más globales en definitiva.

Esta evolución, a su vez, ha modificado sustancialmente la dinámica de las relaciones laborales y la relación de fuerzas entre sus protagonistas. Por una parte, dadas las características del nuevo sistema productivo, los sindicatos tienen una capacidad de presión cada vez mayor  en el ámbito local y en el corto plazo. Muchas empresas no soportan un paro, ni siquiera de corta duración, de la producción. En particular ello sucede en empresas suministradoras de otras, que deben operar just in time y que deben afrontar una competencia encarnizada. En todos estos casos, las batallas las suelen ganar los sindicatos y eso explica la deriva de la negociación colectiva, con convenios con cada vez más concesiones. En muchas ocasiones nos encontramos con contenidos de convenios que suscitan, ante todo, la pregunta de cómo pudieron concederse  por las empresas. Y la respuesta no es otra que esa imposibilidad de afrontar un paro de la producción. Pero si las batallas las ganan los sindicatos, las guerras las ganan las empresas. La ventaja sindical en el corto plazo se transforma en prevalencia empresarial en el medio y largo plazo. Si los sindicatos no saben administrar adecuadamente esa capacidad de presión en el corto plazo, corren el riesgo de provocar una situación en la que la empresa, que no es un jugador local sino global, debe reorganizar la producción y recurrir a procesos de deslocalización o de asignación de la carga de trabajo a otras unidades productivas. En España hemos tenido ejemplos de actuaciones sindicales que han ido, como diría Groucho Marx, de victoria en victoria hasta la derrota final, habiendo conducido las brillantes y reiteradas victorias negociadoras al cierre de la factoría y a la deslocalización de la producción.

Los sindicatos deberían buscar la manera de romper esa dinámica y tratar de encontrar un nuevo papel en el ámbito global en el que se toman las decisiones más relevantes. Enrocarse en posturas localistas es el camino más seguro hacia la irrelevancia y condenaría a los sindicatos a un papel estrictamente corporativo, de defensa de intereses profesionales de determinados núcleos de trabajadores, en ocasiones no ya frente a las empresas sino frente a otros núcleos de trabajadores, y alejado de la interlocución en los niveles realmente relevantes para la toma de decisiones y de la más mínima influencia en la ordenación de las relaciones sociales (ese papel político, más allá de lo estrictamente corporativo, que siempre han pretendido los sindicatos).

La nueva fiscalidad en la economía digital

El  pasado 8 de mayo el Centro de Estudios Garrigues celebró el workshop La nueva fiscalidad en la economía digital en el que destacados profesionales abordaron los nuevos aspectos tributarios que afectan y afectarán a las empresas que operan en modelos de negocio, o a través de canales, basados en la nueva economía digital.

 La jornada contó con la participación, entre otros, de Jaime Mas Hernández, Coordinador de área de la Subdirección General de Fiscalidad Internacional de la Dirección General de Tributos, quien disertó sobre la situación actual de los trabajos de la Unión Europea sobre economía digital y Felipe Rubio, Inspector Coordinador de Fiscalidad Internacional de la Oficina Nacional de Fiscalidad Internacional (ONFI), sobre economía digital y relación cooperativa.

Ricardo Gómez, Socio de Garrigues especialista en asesoría tributaria a entidades financieras y grupos multinacionales y en fusiones y adquisiciones, cerró la jornada con una ponencia sobre: La función del asesor fiscal en el nuevo entorno de la Economía Digital, antes de dar paso a la mesa redonda, moderada por Luis Manuel Viñuales (socio de Garrigues experto en fiscalidad internacional), en la que participaron Ricardo Gómez, Felipe Rubio y Mario Ortega (socio de Garrigues experto en precios de transferencia).

 

 

 

 

Francisco Reyes Villamizar, Superintendente de Sociedades de Colombia, impartió en el Centro de Estudios Garrigues una lección magistral sobre la Ley modelo de sociedad por acciones simplificada de la OEA

El pasado 4 de mayo tuvimos el honor de contar con la presencia del Francisco Reyes Villamizar, quien impartió una interesante ponencia sobre la Ley modelo de sociedad por acciones simplificada (SAS).

Francisco Reyes Villamizar es Superintendente de Sociedades de Colombia, miembro de la Academia Internacional de Derecho Comercial (IACCL) y Ex Presidente de la Comisión de Naciones Unidades para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL).

La experiencia del Reyes Villamizar en el sector público se extiende por un periodo de más de veinte años en los que ha participado en la preparación del texto de varias reformas legislativas al régimen colombiano de Derecho Societario y de Insolvencia, incluida la exitosa Ley de Sociedades por Acciones Simplificadas.

Recientemente, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una Ley Modelo de sociedad por acciones simplificada (SAS), que es un tipo societario que combina ciertos elementos de la SAS francesa, la sociedad limitada española y varios tipos societarios anglosajones.

Durante la conferencia, Francisco Reyes Villamizar definió las características de las SAS que son el motivo del éxito e internacionalización de estas sociedades, y expuso la conveniencia de implementar este tipo societario en otros países de nuestro entorno.

En esencia, este tipo societario adoptado por la OEA, que parece inspirarse en la SAS colombiana, se caracteriza por otorgar a las partes un amplio grado de libertad contractual, no exigir un capital mínimo, suprimir la intervención de notarios en el proceso de constitución de sociedades y reducir o eliminar determinadas obligaciones impuestas a otros tipos societarios más complejos.

Sobre el origen intelectual de blockchain (I). Los precursores remotos

En mi anterior aportación a este blog aludí a ciertos obstáculos intelectuales con los que podemos tropezar los juristas a la hora de enfrentarnos al concepto de smart contract y al fenómeno blockchain en general, siendo el primero de ellos un déficit de formación tecnológica. Precisamente, una de las peculiaridades de esta tecnología, de cuyas múltiples aplicaciones y potencial disruptivo habla todo el mundo, es que presenta un considerable umbral intelectual de acceso: es algo que cuesta explicar y comprender.

En este post y en el siguiente voy a intentar aportar un poco de perspectiva sobre el asunto, lo que quizá pueda ayudar a discernir la señal –lo significativo- de todo el ruido mediático que ahora mismo está provocando tantas interferencias.

En concreto, en el par de posts que he previsto voy a hacer referencia a algunos personajes cuyas aportaciones intelectuales han sido importantes en el camino que ha llevado tanto a las criptomonedas como a blockchain. Al respecto, distinguiré uno precursores remotos y unos precursores próximos.

Como precursor remoto podría aludir al filósofo alemán Leibniz, que a finales del siglo XVII, además de fabricar una calculadora universal mecánica, concibió la idea de una máquina que almacenaba y manejaba información codificada en código digital binario. Pero me voy a centrar en dos personajes más cercanos, que vienen siendo considerados como los padres fundadores de la informática: el británico Alan Turing y el húngaro nacionalizado estadounidense John von Neumann. ¿Y por qué los traigo a colación? Pues no sólo porque en los años treinta y cuarenta del pasado siglo sentaron las bases intelectuales, de naturaleza lógico-matemática, que dieron lugar al desarrollo de la informática y con ella del universo digital en que ahora habitamos, sino porque, además, algunas de sus ideas y visiones anticiparon gran parte de la transformación que justo ahora estamos viviendo.

Alan Turing es conocido en nuestros días por el gran público sobre todo por una película reciente (The Imitation Game -“Descifrando enigma”, en España-, del año 2014) dedicada a su actividad durante la Segunda Guerra Mundial en el servicio de inteligencia de la Marina británica, donde contribuyó a descifrar los códigos de la célebre máquina de encriptación Enigma que empleaban en sus comunicaciones la armada y el ejército alemán. Esto ya nos resulta interesante por su relación con el tema de la criptografía. Pero, sobre todo, quiero hacer referencia al trabajo que le hizo célebre, publicado en el año 1936 en la prestigiosa revista Proceedings of the London Mathematical Society: “Sobre los números computables, con una aplicación al Entscheidungsproblem”.

El Entscheidungsproblem o problema de la decidibilidad es una ardua cuestión lógico-matemática que tuvo ocupados a algunos lógicos y filósofos a principios del siglo XX desde que el matemático alemán David Hilbert la plantease en un escrito programático del año 1900 como uno de los retos pendientes para la centuria que entonces comenzaba: ¿es posible que la matemática dé una respuesta de tipo demostrativo a todos los problemas que ella misma plantea? O dicho de otra forma, ¿es posible la axiomatización plena de la matemática para reconstruirla como un sistema completo y autoconsistente? Hilbert, adalid de lo que se conoce como formalismo lógico, pensaba que sí, y Russell y Whitehead creyeron haberlo logrado con su obra Principia Mathematica. Sin embargo, un ensimismado profesor de lógica austriaco llamado Kurt Gödel demostró que no era posible en un difícil y revolucionario artículo publicado en el año 1931, donde formuló lo que se conoce como el teorema de incompletitud de Gödel.

En la estela de Gödel, en el citado trabajo Turing –como una simple estrategia discursiva en relación con el problema de los límites de la computabilidad- concibió la primera máquina –que sería conocida como la “máquina universal de Turing” y que por entonces era sólo una construcción teórica- de “programa almacenado”, es decir, dotada de una memoria que no sólo conservaría datos, sino también el propio programa para el manejo o cómputo de esos datos, una máquina que sería reprogramable y capaz de computar todo lo computable (es decir, lo que hoy entendemos por un ordenador). Tampoco puedo dejar de mencionar su temprano interés por la inteligencia artificial, hasta el punto de que hoy se sigue empleando el llamado “test de Turing” para evaluar la mayor o menor inteligencia de un dispositivo.

Pues bien, cuando en el año 2014 ese niño prodigio ruso-canadiense llamado Vitalik Buterin, con tan solo 19 años, pone en marcha esa blockchain de segunda generación llamada Ethereum, nos va a decir que se trata de una blockchain que utiliza un lenguaje de programación Turing-completo, y que aspira a convertirse en la máquina universal de programación, the World Computer. Esto supone precisamente llevar la idea originaria de Turing a una nueva dimensión: no se trata de crear una máquina individual reprogramable de objeto de cómputo universal, sino de la existencia de una red tendencialmente universal de ordenadores que no sólo registran de forma simultánea esos mensajes sencillos que son las transacciones de bitcoins, sino que en ellos se puede ejecutar a la vez cualquier operación que sea programable, conservándose todos los pasos del proceso y su resultado en un registro distribuido, transparente, no manipulable y de acceso universal. O dicho de otra forma, no sólo universalidad en cuanto al objeto programable –como la máquina virtual de Turing y nuestros actuales ordenadores-, sino también universalidad en cuanto a los agentes o dispositivos que operan, ya que el programa se ejecuta y su resultado se registra simultáneamente por una infinidad de ordenadores repartidos por todo el mundo.

En cuanto a John von Neumann, se trata de uno de los grandes genios científicos del siglo XX, de un nivel comparable al de un Einstein. En lo que concierne a nuestro tema, von Neumann fue el creador de la estructura lógica de una de las primeras computadoras digitales electrónicas de alta velocidad y memoria almacenada con la que se hizo realidad la imaginada máquina universal de Turing. Esa computadora, conocida por las siglas EDVAC, fue fabricada a finales de los años cuarenta en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (USA), como instrumento para la realización de los complejos y laboriosísimos cálculos matemáticos que requería el diseño y control de las primeras bombas atómicas. De hecho, todavía hoy la estructura de todos los ordenadores que utilizamos obedece a lo que se conoce como “arquitectura von Neumann”, que distingue la memoria, el procesador, la unidad central de control y los elementos de comunicación con el exterior para la entrada y salida de datos.

Pues bien, aparte de que cualquier aplicación o desarrollo de la tecnología informática es deudora -pese a su prematura muerte con 53 años- de las visiones y concepciones de von Neumann (incluso la inteligencia artificial, que fue el objeto de sus últimas reflexiones en obras como la “Teoría de los autómatas autorreproductivos”), quiero referirme aquí a dos ideas de este gran pionero de la informática.

En primer lugar, en los años que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial había escasez de casi todo y para la construcción del EDVAC se tuvo que echar mano de equipos y materiales de desecho de la industria bélica. Conseguir que funcionase correctamente una máquina fabricada ensamblando ese tipo de elementos fue un verdadero reto al que se enfrentó Von Neumann con la idea de que había que construir una máquina fiable a partir de miles de componentes no fiables. Esta idea, que desarrolló teóricamente en dos artículos de los años 1951 y 1952 (“Organizaciones fiables de elementos no fiables” y “La lógica probabilística y la síntesis de organismos fiables a partir de componentes no fiables”), enlaza con la formulación, ya en los años ochenta y en relación con la fiabilidad de las redes de ordenadores creadas con fines de defensa, de lo que se conoce como el “problema de los generales bizantinos” –al que se suele aludir en las explicaciones de blockchain-. Por supuesto, tiene que ver también con un concepto que hoy está en boca de todos con el nombre de “resiliencia”; y se encuentra en el mismo núcleo del diseño de blockchain: cómo crear el sistema de registro más fiable y transparente que haya existido nunca partiendo sólo de agentes individuales particulares cualquiera de los cuales podría ser un tramposo.

En relación con el diseño de blockchain también podemos rastrear la huella de otra gran aportación intelectual de von Neumann. Como éste estaba dotado de una inteligencia universal, no sólo se interesó por y revolucionó la lógica de conjuntos, la física cuántica y la ciencia de la computación, sino que también hizo su incursión –no menos revolucionaria- en la ciencia económica, donde fue el pionero de la teoría de juegos, con una obra de la que fue coautor junto con Oskar Morgenstern en el año 1944 con el título “Teoría de juegos y comportamiento económico”. Pues bien, mucho de teoría de juegos, de análisis de la racionalidad de las decisiones estratégicas de los agentes individuales que operan en una economía teniendo en cuenta los comportamientos probables de los demás agentes, está también presente en el inteligente diseño que explicó el enigmático Satoshi Nakamoto en su paper del año 2008. En último término, una blockchain pública como la que sirve de base a Bitcoin está diseñada partiendo de la idea de que la persecución del interés individual de ganancia de unos agentes -los “mineros”- redunda en la fiabilidad general del sistema; así como en la idea de que resulta muy poco racional defraudar un sistema para obtener un activo cuyo valor económico depende directamente de la confianza general en la fiabilidad de ese sistema.

(Recomiendo a quien sienta curiosidad por estos temas la lectura de los siguientes libros, disponibles en nuestro idioma: “La catedral de Turing. Los orígenes del universo digital”, de George Dyson, Debate, Barcelona, 2015; “Alan Turing. El pionero de la era de la información”, de B. Jack Copeland, Turner Noema, Madrid, 2012; y “Gödel. Paradoja y vida”, de Rebecca Goldstein, Antoni Bosch, Barcelona, 2010.)

Félix Plaza, ponente en la III Jornada de Fútbol Femenino: Una realidad, organizada por LaLiga

Félix Plaza, director del Centro de Estudios Garrigues y del Programa Executive en Gestión Deportiva (SBA) Sport Business Administration, participó recientemente como ponente en la III Jornada de Fútbol Femenino: Una realidad, con una ponencia titulada “Camino hacia la profesionalización de una liga”.

La jornada, organizada por LaLiga con el fin de continuar por el camino del éxito en la profesionalización de este deporte, contó con las intervenciones de Javier Tebas, presidente de LaLiga, Javier Lozano, presidente de la LNFS, Dolores Martelli, responsable de patrocinio de Iberdrola y Daniel Margalef, responsable de Mediapro, entre otras personalidades del mundo del deporte que se dieron cita para definir las líneas a seguir en la profesionalización del fútbol femenino cuyos datos de seguimiento, ya muy importantes, están en constante crecimiento.

 

Fiscalidad de la economía digital: el paquete europeo.

El 21 de marzo pasado la Comisión Europea ha publicado un conjunto de propuestas normativas y medidas sobre la fiscalidad de la economía digital, mediante el que trata de fijar una posición de partida en la negociación internacional esperada sobre esta cuestión, cuando la OCDE ha preferido reconocer la ausencia de un consenso suficiente.

Este paquete incluye fundamentalmente dos propuestas de directiva. Por un lado, encontramos una propuesta de Directiva por la que se establecen normas relativas a la fiscalidad de las empresas con una presencia digital significativa. Por otro, se anuncia una propuesta de Directiva relativa al sistema común del impuesto sobre los servicios digitales que grava los ingresos procedentes de la prestación de determinados servicios digitales. Es decir, hallamos una propuesta de Directiva por la que se prevé la creación de un nuevo impuesto en cada Estado miembro que grave los ingresos procedentes de tales servicios, como solución transitoria mientras no sea posible la aprobación de la Directiva sobre la presencia digital significativa, por falta de consenso a nivel europeo o a nivel internacional. El paquete se completa con una Recomendación de la Comisión aprobada el mismo 21 de marzo, por la que se sugiere a los Estados que incorporen a sus convenios de doble imposición con terceros Estados los principios y criterios que guían a nivel de la Unión la idea de presencia digital significativa. Y todo ello se cierra con una Comunicación de la Comisión al Parlamento de la Unión y al Consejo acerca de los antecedentes y razones de la reforma propuesta.

De esta manera, la Comisión Europea da un paso más en su objetivo político de lograr una armonización del impuesto sobre sociedades y se anticipa en este debate global al proponer un plan en dos etapas. Ante la falta de un consenso sobre la tributación de estas rentas, la Comisión propone la aplicación en un primer momento de un impuesto que grava en realidad ingresos a un tipo del 3 por 100. Este nuevo Impuesto sobre los servicios digitales (ISD) gravaría los ingresos procedentes de la prestación de ciertos servicios digitales y sólo cuando son prestados por ciertas entidades con un volumen de negocio relevante. En concreto, son servicios imponibles, en la terminología de la Directiva, los prestados a través de un interfaz digital que tengan carácter publicitario o que permitan localizar a otros usuarios o interactuar con ellos, así como la transmisión de los datos recopilados acerca de los usuarios que hayan sido generados por actividades desarrolladas por dichos usuarios en los interfaces digitales. Tales servicios son imponibles cuando el proveedor es una entidad con un total de ingresos mundiales que supere los 750 millones de euros y con unos ingresos imponibles en la Unión que excedan de 50 millones de euros.

Sin embargo, la Comisión reconoce que este impuesto constituye una solución provisional y propone al mismo tiempo una Directiva sobre la tributación en el impuesto sobre sociedades de aquellas empresas con una presencia digital significativa, una noción que supone una reconfiguración ad hoc de la vieja noción de establecimiento permanente.

Esta propuesta de Directiva asume que la aplicación de las actuales normas del impuesto sobre sociedades a la economía digital “ha dado lugar a un desajuste entre el lugar donde tributan los beneficios y el lugar en el que se crea el valor”. En consecuencia, se reconoce con claridad que sería necesaria una reforma de los principios de la fiscalidad internacional para adaptarlos a una economía en la que son fundamentales los activos intangibles y el valor de los datos y siempre con el objetivo de gravar la renta donde se genera la riqueza. Se admite que los esquemas tradicionales impiden gravar la renta de un no residente en ausencia de una presencia física de éste y se reconoce que los principios por los que se rige el sistema de precios de transferencia conducen a una infravaloración de las funciones y riesgos asociados a la economía digital. Ni siquiera los criterios de la BICC servirían para lograr que los Estados donde se hallan los usuarios de la economía digital puedan ver reconocida una participación mayor en el gravamen de las rentas derivadas de esta nueva economía.

Ante este reto, la propuesta de Directiva ofrece la idea de esta “presencia digital significativa”, como nuevo supuesto que amplía el concepto de establecimiento permanente. Sin embargo, éste sólo atrae las rentas derivadas, no de la economía digital, sino de la prestación de ciertos servicios digitales, los prestados a través de Internet o de una red electrónica y que, por su naturaleza, están esencialmente automatizados y requieren una intervención humana mínima, y que no puedan prestarse sin tecnología de la información. La propuesta detalla una serie de servicios incluidos en esta noción como el suministro de productos digitalizados en general, los que permitan o apoyen la presencia de particulares o empresas en una red electrónica o los generados automáticamente desde un ordenador, a través de Internet o de una red electrónica, en respuesta a una introducción de datos específicos efectuada por el cliente, así como los enumerados en el anexo II. En cambio, los servicios digitales no incluirán los enumerados en el anexo III, que afecta esencialmente a servicios prestados a través de Internet, o la venta de bienes u otros servicios facilitados por el uso de Internet.

Esta presencia digital significativa exige también que se alcancen unos umbrales cuantitativos, destacando un número de usuarios superior a 100.000 o un número de contratos entre empresas para la prestación de tales servicios digitales superior a 3.000, en ese Estado miembro.

La propuesta de Directiva no sólo altera la noción de establecimiento permanente sino que reconoce que el problema se halla también, o sobre todo, en las reglas de atribución de rentas y por ello, establece reglas propias para tal atribución en este caso, incluyendo entre los riesgos y funciones las actividades significativas desde el punto de vista económico a través del interfaz digital, sobre todo en relación con datos o usuarios o que sean relevantes para la explotación de los activos intangibles de la empresa.  El beneficio imputable se calculará aplicando preferentemente el método de distribución del beneficio.

En suma, uno de los principales problemas de este paquete fiscal no es otro que la falta de consenso o acuerdo internacional que hace muy difícil aplicar estos principios y conceptos en las relaciones de los Estados Miembros con terceros países. En este sentido, la Recomendación de la Comisión resulta muy voluntarista al pretender incorporar esta solución en tales relaciones con terceros países a través de la negociación de los convenios de doble imposición que, por otra parte, se admite que en otro caso prevalecerían impidiendo aplicar una solución global armónica. Y para alcanzar esa solución en el marco de la OCDE o en otro al efecto, nos hallaremos con los obstáculos derivados de los diferentes intereses de los países afectados, según la tipología de sus empresas.

El Centro de Estudios Garrigues acoge esta mañana la primera fase del Premio Jóvenes Juristas 2018.

 A las 10 de la mañana de hoy, viernes 13 de abril, daba comienzo en el Centro de Estudios Garrigues el dictamen escrito de la XVIII Edición del Premio Jóvenes Juristas que se desarrollará hasta las 15.00 horas. En el día de hoy los estudiantes deberán resolver un complejo caso práctico que abarca todas las áreas del Derecho potencialmente relacionadas con la empresa.

En esta primera fase del premio participan 30 estudiantes de los últimos cursos del Grado o de alguno de los Dobles Grados en Derecho de las principales Universidades del país: Granada, Zaragoza, País Vasco, Pablo de Olvide, Salamanca, Carlos III, Rey Juan Carlos, Complutense, Autónoma de Madrid, CEU, Córdoba, Pontificia de Comillas, Valencia, Jaén, Oviedo, Rovira y Virgili o Deusto. Esta prueba supone para los aspirantes al premio, que han sido seleccionados por la organización por contar con un excelente expediente académico, una gran oportunidad para demostrar sus habilidades a la hora de interpretar y analizar jurídicamente situaciones reales.

José M. Trabada, ganador del Premio Jóvenes Juristas Edición 2017, señala: “participar en el Premio Jóvenes Juristas es, sin duda, una experiencia que recomendaría a cualquier estudiante, ya que supone el desafío de aplicar el Derecho aprendido en las aulas a supuestos de la vida real. Además, es toda una oportunidad porque te permite disfrutar de una beca para cursar uno de los Másteres en Práctica Jurídica impartidos en el Centro de Estudios Garrigues y resulta un elemento diferenciador muy valorado por las empresas y grandes despachos, así como una excelente carta de presentación para el mercado laboral

El premio, convocado por la Fundación Garrigues, junto con la editorial Thomson-Reuters y el Centro de Estudios Garrigues para fomentar la excelencia en el conocimiento y ejercicio del Derecho de Empresa, concederá varios premios:

  • Primer Premio: 6.000€, junto con una beca completa para cursar un programa Máster Universitario en Práctica Jurídica del Centro de Estudios Garrigues.
  • Segundo y tercer Premio: becas por el importe del 100% y del 75%, respectivamente, para cursar un programa Máster Universitario en Práctica Jurídica del Centro de Estudios Garrigues.
  • Finalistas: Nueve ayudas, por el importe del 50% cada una de ellas, para cursar un programa Máster Universitario en Práctica Jurídica del Centro de Estudios Garrigues.

El próximo 24 de abril se comunicará quiénes son las 12 personas que han obtenido las mejores calificaciones en la prueba escrita y que accederán, por tanto, a la defensa oral de su dictamen: la última fase del premio.

¡Mucha suerte a todos los participantes!

“Un icono lo hace la gente, no la marca”

Esta semana hemos tenido el placer de recibir a Rosa Tous, Vicepresidenta Corporativa de TOUS, y Núria Garrós, Directora de Asesoría Jurídica y Compliance de la marca, en una interesantísima FashionTalk moderada por Gema Jiménez Peral, ExSubdirectora de Vogue.

Muchas gracias a todas ellas por compartir su experiencia con nosotros sobre temas tan diversos como la internacionalización de esta empresa familiar, el posicionamiento de la marca en un mercado crecientemente competitivo, la protección de la misma y la lucha contra la piratería, la transformación digital o los retos jurídicos a los que una importante firma internacional como TOUS se enfrenta en su día a día.

Gracias también a Félix Plaza, Beatriz González-Cristobal, Cristina Mesa, Vanessa Izquierdo, y Maria Jesús Sande por hacer posible este encuentro.