Entradas

Dinero publico

¿Existe el dinero público?

Hace años hizo fortuna la afirmación, atribuida a una alta autoridad política, de que “el dinero público no es de nadie”. No se sabe con certeza si la cita es real y se produjo en esos términos, o si es apócrifa. El caso es que se vuelve con frecuencia sobre ella para criticar el planteamiento subyacente a una afirmación de ese tipo (la plena discrecionalidad de las autoridades que han de gestionarlo).

En contraste, se suele contraponer la idea de que el dinero público es de todos, y por tanto de su uso hay que rendir cuentas a todos, con las necesarias transparencia y diligencia. Recuerdo, de mi experiencia de gestión pública, que en ocasiones, cuando ponía reparos a un gasto cuya autorización se me proponía, mis interlocutores insistían en dos puntos: el primero, que el gasto de que se trataba era legal, esto es venía permitido por la ley, frente a lo cual les indicaba que no cuestionaba la legalidad (en caso contrario no habría ni que comentar el asunto) sino la oportunidad o la procedencia.

Esto es que el gasto aparte de resultar conforme a la ley tenía que tener una justificación, tenía que resultar procedente o adecuado. Entonces venía el segundo punto: ¿es que el dinero es tuyo? O lo que es lo mismo: que no se trata de tu dinero. La respuesta era fácil: claro que es mío, y de todos los ciudadanos, razón por la cual queda no solo excluida la arbitrariedad sino también muy severamente limitada la discrecionalidad en su uso.

Ahora quiero llevar la reflexión un poco más allá. La consideración del dinero público como res nullius no merece ya más que comentarios jocosos, y la idea de que los fondos públicos pertenecen a todos y han de ser objeto de un uso cuidadoso y de un severo control puede considerarse sólidamente asentada. Pero creo que hay que ir más allá y poner en cuestión el propio concepto de “dinero público”.

¿Existe el dinero público?

Para decirlo pronto y claro: no creo que exista el dinero público. Lo que existe es una gestión pública del dinero, que es cosa muy distinta. Todo el dinero es privado y proviene de los individuos y de las entidades que crean riqueza. Todavía en ocasiones se oye argumentar, en situaciones de crisis económica, que el dinero lo fabrica una máquina y que basta por tanto, ante crisis de liquidez, por ejemplo, fabricar más.

Un sindicalista francés consiguió cierta notoriedad hace algunos años defendiendo abiertamente que había que acabar con la crisis económica, y que si para ello hacía falta más dinero pues se imprimía más y asunto concluido. Pero la ortodoxia económica y fiscal, mal que bien, sigue funcionando y evitando derivas que conducen directamente a la ruina, como hemos visto en tantos casos.

Los responsables políticos no tienen una máquina para crear dinero; el dinero lo crea la sociedad, a través del desarrollo de las actividades económicas creadoras de riqueza. Una parte de la riqueza o del dinero creado por la sociedad se detrae de los ciudadanos y de las empresas (por medio de los mecanismos fiscales correspondientes) y se pone a disposición de los poderes públicos, a los que se les encomienda su gestión para asegurar los servicios que resultan necesarios para la vida en sociedad (incluyendo, con mayor o menor intensidad, un propósito redistributivo de la riqueza).

Gestión pública del dinero, que no dinero público

La cuestión no es baladí y las consecuencias prácticas de una u otra visión del tema pueden ser muy importantes. Pensemos, por ejemplo, en la Seguridad Social. En esencia, y perdón por la simplificación, la Seguridad Social consiste en el establecimiento por los poderes públicos de un conjunto de prestaciones que se aseguran a los ciudadanos que puedan verse en situación de necesidad. La pérdida de rentas, sobre todo, provisional (desempleo, incapacidad temporal) o definitiva (jubilación) se afronta mediante la garantía, a través de un sistema público, de prestaciones sustitutorias. Prestaciones, y sistema, que se financian por medio de las aportaciones de empresarios y trabajadores (a veces, como en el caso de los riesgos profesionales, accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, solo de los empresarios).

Esas aportaciones, obligatorias, son detraídas por los mecanismos correspondientes y puestas a disposición de las entidades gestoras del sistema. Con mucha frecuencia se habla (incluso por los organismos interventores y por el Tribunal de Cuentas) de fondos públicos o de fondos de la Seguridad Social, olvidando que son fondos que provienen de empresas y trabajadores y cuya gestión se encomienda, para el cumplimiento de los fines públicos establecidos, a la Seguridad Social. El matiz puede ser decisivo, como vamos a ver.

La colaboración voluntaria de las empresas en la gestión de la Seguridad Social

Piénsese en la colaboración voluntaria de las empresas en la gestión de la Seguridad Social. La normativa legal prevé que, para determinadas contingencias, como es el caso de los riesgos profesionales, las empresas que cumplan determinados requisitos pueden asumir por sí mismas el aseguramiento, de tal forma que se hacen responsables directamente de las prestaciones, a cambio de lo cual vienen eximidas de realizar las cotizaciones correspondientes. La lógica del sistema sería que la empresa asume el pago de las prestaciones (incluso directamente, con sus propios fondos, si se da una situación de  insuficiencia de las cotizaciones retenidas).A cambio de lo cual deja de cotizar por las mismas (si bien no retiene el 100% de las cotizaciones correspondientes, sino solo el 69%, siendo el 31% restante de necesaria aportación a la Seguridad Social para “el sostenimiento de los servicios comunes” y de “contribución a los demás gastos generales y a las exigencias de la solidaridad nacional”), y se beneficia de la eficiencia de la gestión.

Gestión eficiente frente a gestión ineficiente

Si esta es ineficiente o por cualquier causa las prestaciones superan el importe de las cotizaciones retenidas, la empresa debe hacer frente con sus propios fondos a dichas prestaciones, que en todo caso han de quedar aseguradas. Si la gestión es eficiente y la empresa (que ya ha aportado un 31%, no se olvide, a la Seguridad Social para sostenimiento de servicios comunes y gastos generales) obtiene ahorros una vez cubiertas todas las prestaciones (y alimentado el fondo de estabilización que viene exigido), debe poder beneficiarse de dicho ahorro.

Quienes piensan que el dinero manejado por las empresas autoaseguradoras es dinero de la Seguridad Social, que esta pone a su disposición para que colaboren en la gestión de los riesgos profesionales, sostendrán que los excedentes que puedan generarse son de la Seguridad Social. Si se sostiene que los fondos no son originariamente, por así decirlo, de la Seguridad Social sino que se le confía la gestión de los mismos, una vez aportados por las empresas, para el cumplimiento de los fines públicos establecidos, podrán aceptar que si parte de esos fondos aportados por las empresas no se aporta, asumiendo ellas la responsabilidad por las prestaciones (total, ya que han de quedar garantizadas sean o no suficientes los fondos retenidos), los posibles excedentes que se produzcan como consecuencia de la eficiencia en la gestión, deben ser atribuidos a esas mismas empresas (que ya han aportado un 31% de las cotizaciones correspondientes a las prestaciones cuya gestión se asume, a la Seguridad Social y que han de constituir una reserva de estabilización).

Este es un debate al que asistiremos más pronto o más tarde, y que depende, en última instancia, de si aceptamos que el dinero es público o defendemos que solo hay una gestión pública del dinero (siempre privado y no público).

Construyendo el Sistema Financiero del siglo 21

El pasado mes de septiembre tuvo lugar en Mumbai (India) un evento de formación de reguladores financieros internacionales organizado por la International Organization of Securities Commission (IOSCO) en el Bombay Stock Exchange (BSE).

Entre los ponentes del evento se encontró Aurelio Gurrea Martínez, Teaching Fellow en la Universidad de Harvard y profesor del Centro de Estudios Garrigues, que participó en la comisión de gobierno corporativo comparado en la que también intervinieron otros expertos internacionales, incluyendo la directora regional de la International Finance Corporation del Banco Mundial, Vladislava Ryabota, y el director ejecutivo del Securities and Exchange Board of India (SEBI), Shri G. Mahalingam.

Con posterioridad al evento de Mumbai, tuvo lugar en Nueva Delhi el Congreso Anual India-Estados Unidos que organiza el Programa de Sistemas Financieros Internacionales de la Universidad de Harvard.

En este evento, nuestro compañero del Centro, Aurelio Gurrea Martínez, participó en una de las comisiones del Congreso, en la que se analizaron los principales desafíos en materia de regulación financiera que afrontan India y Estados Unidos en el siglo XXI, donde se puso especial atención al impacto de los requerimientos de capital de Basilea, a la importancia del fintech y regtech en los mercados financieros, a los nuevos riesgos asociados a la ciberseguridad, a los desafios de la digitalización del dinero y los servicios bancarios, al desarrollo de los mercados de capitales, a los problemas de exclusión financiera en la India, y a la importancia de la educación financiera

De nuevo los primeros entre los mejores másteres

Ranking de los Mejores Másteres El Mundo y Expansión

De nuevo, el Centro de Estudios Garrigues, ha conseguido una excelente posición en la presente edición de los Mejores Másteres del Ranking 2017/2018 de El Mundo y  Expansión.

Esta guía, única en la prensa española, recopila los 250 mejores programas de posgrado, seleccionados entre más de un millar de opciones, tras un pormenorizado análisis de acuerdo a 25 criterios de selección.

Dentro de sus respectivas categorías, lo siguientes programas han sido clasificados en la primera posición:

Practica Jurídica Empresarial

Práctica Tributaría

Banca y Finanzas

Recursos Humanos

Práctica Jurídica Laboral

Enhorabuena a todos los componentes del Centro de Estudios Garrigues que con su esfuerzo diario han conseguido este logro una año más.

Banca y Finanzas

Máster en Banca y Finanzas: Knowing, Doing, Being (KDB)

KDB es una magnífica síntesis de lo que les ocurre a los alumnos del Máster en Banca y Finanzas y, en general,  en el Centro de Estudios Garrigues: aprenden muchísimo en un entorno práctico y crecen personal y profesionalmente.

Cuando un alumno accede al Máster en Banca y Finanzas, el objetivo es que aprenda, actúe y obtenga resultados como si estuviera ya participando en una actividad profesional.

Con un enfoque eminentemente práctico, el alumno va a  interiorizar sus contenidos resolviendo casos complejos basados en situaciones reales, que le permitirán formar criterio y asimilar fundamentos necesarios para tomar decisiones en su futura vida profesional.

En el máster concurren un mix de alumnos procedentes de ADE y Economía, de Derecho y otras carreras de Humanidades y de Ingenierías y titulaciones técnicas. Este mix de procedencias, conocimientos y capacidades resulta tremendamente enriquecedor para los participantes en el programa.

Todo lo relacionado con el conocimiento financiero se ha convertido en un metalenguaje que hay que dominar o cuando menos conocer suficientemente en el mundo profesional actual. Por eso, este máster lo vienen realizando alumnos procedentes de las  distintas titulaciones académicas citadas.

El máster requiere ser licenciado o graduado universitario.

Se trata de un ambiente retador y de elevada exigencia, trabajo en equipo de verdad y entorno multitarea. En definitiva, lo mismo que exigen habitualmente las mejores empresas para pasar a formar parte de sus equipos: actitud y talento.

Existe un programa muy testado de salidas profesionales en entidades financieras, firmas, empresas y despachos profesionales, de manera que el 90% de los alumnos que se gradúa trabajan a los tres meses de acabar su programa.