Planificar con éxito la jubilación en una vida de 100 años

Es una realidad que los españoles estamos cada vez más preocupados por cómo financiaremos nuestra jubilación si las pensiones se reducen. Intuimos que algo no va bien y eso nos inquieta.

Sin embargo, lo curioso es que, a pesar de estar muy preocupados por la jubilación, nos ocupamos poco de ella. Son muchas las voces que nos advierten de que tan solo 1 de cada 3 españoles ha empezado a ahorrar con este objetivo y que, además, son muy pocos los que consideran que están ahorrando lo suficiente.

Es lógico que nos pase. Cuando pensamos en ahorrar, previamente, tenemos que tomar una decisión: ¿me lo gasto hoy o lo guardo para mañana? Aunque nuestra primera intención es ahorrar, en la mayoría de los casos, acabamos pensando que mañana será un buen día para empezar y así sucesivamente. Esto nos ocurre porque estamos mal equipados para resistirnos a las tentaciones. Tenemos estructuras cerebrales de millones de años preparadas para responder a la llamada del placer. Para pensar en el corto plazo en primera persona y ver el futuro en tercera persona.

Otro de los obstáculos al que nos enfrentamos es que no podemos aprender a jubilarnos con éxito de nuestra propia experiencia porque solo nos jubilamos una vez. Tampoco de lo que nos han enseñado nuestros padres, y que tan presente tenemos a través de nuestras creencias y valores, porque ellos han vivido una realidad muy diferente a la que viviremos nosotros.

Las recetas de éxito de nuestros padres en nuestro proyecto económico

La generación anterior se ha jubilado a los 65 años y está disfrutando de un largo retiro sin tener, necesariamente, que haberlo planificado. Esto ha sido así porque han accedido a un sistema de pensiones muy generoso que les da en forma de pensión el doble de lo que han cotizado y, también, porque siendo conservadores con sus inversiones han tenido rentabilidades anuales medias del 8%, lo que ha significado multiplicar por 5 veces su ahorro en 20 años.

Nuestro proyecto personal y económico para la jubilación será muy diferente al de nuestros padres y no debe ser improvisado, fundamentalmente, por 3 motivos: necesitaremos más dinero, dispondremos de menos recursos y tendremos que asumir más riesgo con nuestras inversiones.

  1. Necesitaremos más dinero

Hay 3 motivos por los que necesitaremos más dinero:

  • Viviremos más años

En los últimos 100 años, la esperanza de vida en España se ha duplicado. Ha pasado de 40 a 83 años y, según los expertos, cada día que pasa se incrementa en 5 horas.

Piense que lo razonable será que viva más años que sus padres y abuelos y que, para los menores de 50 años, vivir hasta los 100 años no será ciencia ficción.

Además, si es mujer, considere que por razones biológicas podría vivir 5 años más que los hombres, de media.

  • A los 65 años tendremos más salud

Según los expertos, dos tercios de nuestra calidad de vida en la etapa tardía depende de que tengamos hábitos saludables. Además, tener un propósito de vida más allá de los 65 años nos ayudará a encontrar motivos para cuidarnos y a establecer mejor nuestras prioridades.

Hoy está demostrado que cuantos más años se cumplen mayor es la probabilidad de tener buena salud hasta edades avanzadas. Por ello, si alguien piensa que no merece la pena vivir más años porque los viviría con mala salud, se equivoca.

  • Viviendo el doble de años seguimos manteniendo la edad de jubilación en los 65 años

La edad de jubilación a los 65 años se estableció en 1919 con la regulación del primer sistema público de pensiones español. Se estableció esta fecha cuando solo el 25% de las personas llegaban a esta edad, y, además, los que tenían la suerte de llegar, con frecuencia, tenían problemas de salud y tan solo vivían 8 años de media. Hoy llegan a los 65 años el 90% de los españoles, con mucha mejor salud y de media viven tres veces más (23 años). Además, los expertos apuntan que el 50% de los niños que nazca hoy en occidente vivirán más de 100 años.

Lo curioso es que, viviendo el doble de años, seguimos manteniendo la edad de jubilación en los 65 años y cuando le preguntamos a nuestros hijos a que edad se quieren jubilar, siguen pensando en los 65 años o incluso antes.

Necesitamos desvincular la jubilación de la edad y vincularla a nuestro estado de salud. Para nuestros padres eran los 65 años; en una vida de 100 años, para nosotros que viviremos 20 años más, deberían ser los 80 años.

  1. Dispondremos de menos recursos

Las dos últimas reformas de la Seguridad Social van a disminuir en poder adquisitivo el importe de las pensiones entre un 30% y un 50% por la aplicación del factor de revalorización y el de equidad intergeneracional, lo cual se antoja necesario si queremos mantener la edad de jubilación inamovible. Además, las empresas tampoco nos están ayudando mucho. Tan solo el 0,4% de las mismas tiene un plan de pensiones para sus empleados.

Lo que nos dejen de aportar el Estado y/o las empresas, lo tendremos que ahorrar nosotros.

  1. Tenemos que asumir riesgo

Ser conservadores con la inversión hoy nos daría rentabilidades similares al 2%, lo que significaría que necesitaríamos 80 años para multiplicar el capital por 5 veces, cuando hace unas décadas solo eran necesarios 20 años.

El mayor riesgo que asumimos no es tener fluctuaciones en las inversiones en el periodo anterior a la jubilación, sino darnos cuenta a los 80 años de que no nos queda patrimonio por haber tomado una decisión de inversión conservadora y que si se hubiese asumido algo más de riesgo se habrían cubierto las necesidades hasta los 100 años.

En una vida de 100 años, jubilarse a los 65 años y ser conservadores significa que nuestro esfuerzo de ahorro debería incrementarse entre 20 y 30 veces para acceder a una jubilación similar en términos económicos a la que tuvieron las generaciones que nos preceden.

Como esto no será posible en la gran mayoría de los casos, además de ahorrar, hay otros dos caminos: (1) asumir más riesgo y profesionalizar nuestras decisiones de inversión y (2) eliminar el techo de cristal de los 65 años y retrasar la edad de jubilación los años que vivamos de más.

La solución: plantearnos futuro de una manera más creativa